por Jorge Halperín
La Siesta de hoy se llama: Televisión mata izquierda.Algo nuevo está sucediendo en estos días: el gobierno ha pasado de tolerar sin ganas a los piqueteros y a huelguistas duros a ocupar ahora con masas compactas de uniformados los lugares clásicos de la protesta. Y esto va a tener consecuencias. Como el cambio es flamante, vamos a tratar de pensar en lo que puede pasar.Fíjense esta combinación: la pobreza que no se va, el gobierno que no lo toma como una catástrofe que hay que encarar ya mismo por momentos, nuestro gobierno parece Bush mirando con ojos de vaca el desastre del huracán; nosotros tenemos el huracán Katrina todos los días sobre millones de argentinos -. O sea, tenemos un gobierno que no actúa con energía en el tema de la pobreza aunque hace alarde de la recuperación económica y de los superavits. Tenemos a los piqueteros que machacan con la misma fórmula, y el gobierno que cruza el umbral y ahora ahoga la protesta con cientos de policías porque lo piden las encuestas, mientras que, al mismo tiempo, se desvive por una campaña electoral pavota y deplorable.Algo suena feo en todo esto.Nos preguntamos: ¿Este cuadro será resultado de que los medios de comunicación han creado un monstruo insensible e idiota? Hace un tiempo yo comentaba en una Siesta un librito en el cual grandes referentes de la izquierda discuten la relación entre izquierda y televisión, en particular referida a la Italia de Berlusconi, pero útil para pensar en nuestra realidad. Uno de los intelectuales del libro, el filósofo Gianni Vátimo decía que la izquierda está en problemas porque sólo puede vivir en una sociedad en donde la política no sea tan marginal, y no se reduzca simplemente a tener comicios cada 4 años, o sea en donde la participación de la gente tenga cierta intensidad.Y, a partir de esta reflexión, otro de los intelectuales, el gran Norberto Bobbio, le recuerda que la característica de la izquierda fue siempre la de movilizar a las masas, cosa que a la derecha le costó mucho más. Pero hoy la derecha controla la televisión y con eso neutraliza la participación de la izquierda, que de por sí es baja en Italia y aqui.Y, así, Vattimo llega a la siguiente conclusión: si toda la red de comunicación política pasa a través de los mass media en manos de quien ya sabemos obviamente, se refiere a Berlusconi, que tiene un control notable sobre toda la tv italiana -, se puede con certeza prever que para la izquierda no hay muchas perspectivas. Y aquí viene una reflexión muy polémica de Norberto Bobbio cuando intenta explicar el meteórico ascenso de Berlusconi al poder político. Dice Bobbio: “Yo creo que el papel de la televisión fue determinante, pero no porque Berlusconi haya aparecido en la pantalla mucho más que los otros, sino porque la sociedad creada por la televisión es una sociedad de derecha.¿De qué está hablando Bobbio? Lo aclara. Dice: la sociedad creada por la tv es la sociedad del Festival de San Remo, del deporte, de los avisos publicitarios, de las estrellas de televisión, nosotros podríamos agregar del Rebelde Way.Hay una pregunta que he escuchado por ahí acerca de si la televisión crea una sociedad de superficiales y egoístas, de personas que se miran el ombligo, indiferentes a la sociedad y a la política. O sea, si la televisión es, por definición, superficial, trivializadora de todo y antidemocrática. ¿La televisión mata a la política?¿Tiene algo que ver con el hecho de que en las sociedades de hoy la participación política es tremendamente baja?Bueno, la Italia de Berlusconi, el jefe de Estado y amo de toda la televisión de su país, es un lugar muy interesante para observar. Yentre las muchas cosas que discuten los intelectuales del librito está la pregunta acerca de si la televisión está o no matando a la democracia. Los 3 tipos que discuten se llaman Giancarlo Bosetti, Gianni Vátimo y Norberto Bobbio. Ustedes saben que Bobbio ha sido uno de los más grandes pensadores de nuestra época, y Gianni Vátimo es un importantísimo filósofo.El librito se llama “La izquierda en la era del karaoke” y refleja lo que conversaron estos 3 hombres a mediados de la década del 90, con el fenómeno Berlusconi ya instalado. El libro comienza recordando una obra clásica de Umberto Eco, el Diario Mínimo, donde ya denunciaba el imperio de la mediocridad en la tv. Pero este nuevo libro va a relacionar la tv con la política y, es bueno, para comentar esta discusión, dar una idea general de qué entendemos por izquierda y qué por derecha.Simplificando mucho, la derecha está obsesionada con el éxito económico de la sociedad, y considera que este éxito asegura a la larga el bienestar de todos. La izquierda, en cambio, está convencida de que el éxito económico por sí sólo no garantiza oportunidades para todos, y está obsesionada por una mejor distribución de la riqueza, para que todos tengan las mismas posibilidades de tener una vida digna.No hay muchas derechas pero sí hay muchas izquierdas, y también hay izquierdas infantiles, que son sectarias y extremistas y no hacen sino empeorar las condiciones de quienes dicen defender. Pero hablemos de un espíritu de la izquierda. En el librito los 3 intelectuales hablan de la apatía y la indiferencia de los ciudadanos en las democracias de hoy, y también hablan de la parálisis de los parlamentos y de los personajes parásitos que se instalan allí. En un momento dicen: esto que está pasando no se puede entender si no se consideran los medios de comunicación.Y explica Bobbio: digo que es una sociedad de derecha porque tiene intereses que no son de la izquierda. La izquierda vive de los grandes principios, se identifica con el sufrimiento humano. O sea, quien triunfó en su momento no fue Berlusconi en tanto tal, ganó la sociedad que sus mass media, y su publicidad han creado. Es la sociedad que goza viendo estúpidas familias reunidas en torno de una mesa glorificando este o aquel producto. Y es por esto, dice Bobbio, que siento mucho pesimismo. En una sociedad semejante, la izquierda, con sus valores tradicionales, no tiene ninguna posibilidad.Ubiquémosnos en un país como Italia, que ha tenido el Partido Comunista más grande de Occidente, y que hoy tiene el fenómeno Berlusconi. Pero igualmente, como dije, creo que es una discusión útil para nosotros también. Gianni Vattimo reconoce en este debate que antes él pensaba distinto y era optimista acerca de que la explosión de la tv podría producir más democracia, pero admite que la televisión se ha concentrado tanto que es antidemocrática. Agrega que no todos los medios trasmiten cultura y que algunos de los medios son estructuralmente ineptos para la cultura, aunque prefiere pensar que las cosas podrían ser distintas si se evitara que la tv italiana estuviera en una sola mano.Y Norberto Bobbio sigue con las definiciones polémicas. Dice: me pregunto si una de las razones por las cuales en Estados Unidos no se ha formado un movimiento de izquierda tal como nosotros lo entendemos, es porque se trata de una sociedad que vuelve a sentir mucho la influencia televisiva. Tanto es así que la de Estados Unidos es una izquierda de elite, una izquierda intelectual que políticamente es poco influyente.¿Qué se puede hacer frente a lo que estos pensadores llaman la videocracia o la “degeneración comunicativa” provocada por la tv? Dicen que hay dos vías: una plantea aprender a jugar dentro de este sistema. La otra vía, planteada por ejemplo, por el filósofo Karl Popper, dice que es necesario contener, reglamentar, establecer límites.Es cierto que cuando la izquierda plantea que el Estado debe intervenir, la derecha dice: “Atentan contra la libertad” y esto vuelve muy impopulares a quienes hablan de intervención. Entonces, Popper nos recuerda que, según Kant, el concepto de la libertad tiene como límites la libertad de los demás. Y dice Váttimo: quisiera que hubiera un reglamento para todo aquello que vuela en el éter, exactamente como se imponen límites a las emisiones de sustancias en la atmósfera. O sea, una ecología de la tv.¿Y saben qué dijo Umberto Eco, hace unos años? Eco comparó a la tv, que llega gratuitamente a las casas sin ninguna limitación con la hipótesis de que en las canillas de agua se distribuyeran bebidas alcohólicas. En ese caso, el Estado debería preocuparse por disciplinar la distribución y también por controlar los ingredientes. Bueno, ahí está planteado el debate acerca del papel que juega la televisión, y especialmente cierta televisión, en la sociedad y en la conciencia de los ciudadanos de la democracia. Un tema para seguir pensando.
martes, enero 24, 2006
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